Tu cuerpo te cuida
No estás rota: comprender las reacciones del cuerpo después del trauma
Hay momentos en la vida en los que sentimos que algo dentro de nosotras “no funciona bien”.
Reaccionamos “demasiado”, nos desconectamos de lo que sentimos o el cuerpo se tensa sin motivo aparente.
A veces pensamos: “¿por qué soy así?”, “¿qué me pasa?”.
Pero lo que muchas personas no saben es que, en realidad, el cuerpo no está roto.
Está intentando protegerte de algo que, en algún momento, fue demasiado.
Tu cuerpo no te traiciona: te cuida
El trauma no es solo lo que nos ocurrió, sino lo que quedó congelado dentro cuando no pudimos afrontarlo.
Cuando una experiencia sobrepasa nuestra capacidad de procesarla, el sistema nervioso entra en acción para mantenernos a salvo.
Esa respuesta, aunque incómoda, es una forma de inteligencia biológica.
Si sientes ansiedad o hipervigilancia, tu sistema nervioso está en modo alerta, preparado para detectar peligro.
Si te cuesta sentir o te “apagas”, estás en modo protección, donde el cuerpo reduce la intensidad para evitar el colapso.
Si oscilas entre ambos, estás navegando entre seguridad y defensa, lo que muchos llaman la montaña rusa del trauma.
Nada de eso significa debilidad. Significa sabiduría corporal.
Una práctica somática sencilla: “Volver a casa”
Antes de intentar “cambiar” lo que sientes, puedes acercarte a tu cuerpo con curiosidad.
Prueba esto ahora, si te apetece:
Siéntate con los pies apoyados en el suelo.
Lleva tu atención al contacto de las plantas con la superficie.
Respira sin forzar, observando cómo entra y sale el aire.
Nota una parte del cuerpo que esté más presente (puede ser calor, hormigueo o tensión).
Dile mentalmente: “te veo, estoy aquí”.
No es una técnica para “calmarte”, sino una forma de reconectarte con tu sistema nervioso y ofrecerle un mensaje de seguridad.
No necesitas arreglarte, necesitas acompañarte
Sanar el trauma no es borrar el pasado, sino reaprender a habitar el cuerpo con seguridad.
Cada temblor, cada bloqueo o falta de energía es una forma en que tu cuerpo dice: “estoy intentando cuidar de ti”.
Cuando comienzas a escucharlo, algo cambia:
Dejas de luchar contra ti misma y empiezas a construir confianza interna.
Ahí comienza la verdadera reparación.
Pregunta para ti
¿Qué parte de tu cuerpo pide hoy ser escuchada sin intentar cambiarla?
Si te reconoces en esto y quieres aprender a reconectar con tu cuerpo y tu sistema nervioso desde la seguridad, puedo acompañarte en ese proceso.
Trabajar el trauma desde el cuerpo no es volver al dolor, sino caminar hacia la calma y la presencia.


